EL MAITÉN, UN PUEBLO RODEADO DE ESTANCIAS – 2 DÍAS

La vida en la estepa patagónica está marcada por la impronta de las estancias latifundistas que nacieron con la Conquista del Desierto y la expropiación que con ella sufrieron los pueblos originarios que habitaron estas tierras mucho antes del Descubrimiento de América.


Pueblos como El Maitén, Cushamen, Ñorquin-co han nacido a raíz de la instalación de los alambrados de las estancias. Toda la tierra y el paisaje que rodea a El Maitén es propiedad privada en manos de la Compañía de Tierras, actualmente en poder de la familia Benetton. Estancias como Leleque, Lepá, El Maitén, por nombrar solo tres, imprimen su presencia y condicionantes en la vida de los lugareños.

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DÍA 1 ÁRBOL MILAGROSO

DÍA 1 ÁRBOL MILAGROSO

Esta invitación nos permite conocer los orígenes de la verdadera Ruta Nacional 40, el comienzo de la actividad estanciera y uno de los accesos a Vuelta del Río, por un camino dentro de la estancia. Al final del circuito se encuentra el árbol milagroso y la cueva del chenque, dos atractivos únicos de toda la región, con fácil acceso y la posibilidad de disfrutar de las mejores vistas del paisaje agreste patagónico

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DÍA 2 MUSEO LELEQUE

En Leleque estuvo el centro administrativo de la Compañía de Tierras del Sud (Southern Land Co), creada en Londres en 1889, en pleno auge de las inversiones inglesas en el país. Sus estancias fueron alambradas entre 1907 y 1911.

Leleque supo ser, en sus buenos tiempos, un poblado dentro de la estancia con correo y comisaría, crecido alrededor de la estación del ferrocarril de la Trochita, que unía El Maitén con Esquel. Allí se levanta el casco de estancia de la Compañía Tierras del Sur Argentino, que en los 70’s pasó de manos inglesas a terratenientes locales y que en 1991 compró el Grupo Benetton. Es parte de las 750.000 hectáreas que esta familia italiana acumuló para la producción de lana.

El entorno del museo es una de sus más llamativas características. No se encuentra en el medio de un pueblo o ciudad, sino enclavado en un paisaje cuya historia quiere testimoniar: casi en el mismo entorno que siglos atrás veían los originarios. En la estepa, a 100 metros de las vías de la Trochita y a los pies de Los Andes, allí está el Museo histórico de Leleque.